Avances en el TLCAN

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De Norte a Sur

Por Guillermo Correa

Los gobiernos no han querido invertir en proteger la soberanía alimentaria, cubriendo las cuotas de consumo nacional y de producción, así como la mejora de los paquetes tecnológicos, para que los productores puedan integrarse a los precios del mercado internacional, lo que nos deja muy lejos de ser competitivos y por lo tanto sólo somos importadores de alimentos como maíz, arroz, sorgo, frijol y lenteja, necesarios para la alimentación mexicana, los que sólo tienen subsidios raquíticos a través de lo que fue Procampo y ahora es Proagro, programa de la Sagarpa que no es eficiente ni suficiente, ni oportuno en tiempo de entrega a los productores, sin contar las otras estrategias meramente asistencialistas que se van a fondos perdidos.

Además de que los altos precios de importación de insumos agrícolas como fertilizantes, semillas y agroquímicos los cuales dejan en desventaja a los más de 4 millones de pequeños y medianos productores nacionales, que no son involucrados en la mejora y el aumento de la producción de alimentos básicos.

En esas condiciones, los productos enlatados y procesados de bajo contenido nutricional, sustituyen a los frescos de mayor calidad nutritiva. Esta es la realidad  del campo mexicano. Hay que añadir que las principales zonas de abastecimiento de alimentos son controladas por unas cuantas empresas como WALMART STORES INC., SORIANA y COSTCO WHOLESALE Co., siendo éstas las que siguen las tendencias dominantes de la toma del control corporativo de compañías distribuidoras y abastecedoras de comida. Por todo lo antes mencionado, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 53% de los mexicanos, es decir de consumidores, tiene ingresos inferiores a la línea de bienestar, a quienes su salario no les alcanza para la compra de alimentos básicos, y eso se explica porque más del 50% de la población mexicana se encuentra en situación de pobreza y cerca de 11.5 millones de mexicanos en situación de pobreza extrema, lo que habla de una política económica ineficaz.

Lo anterior, con los antecedentes y secuelas que dejaron nuestros gobiernos en el campo y considerando la realidad de desigualdad social y económica que vivimos los mexicanos ante los Acuerdos Comerciales como el TLCAN, exigimos un apoyo total y de protección a las necesidades nacionales que desde hace más de 20 años se vienen exigiendo, para poder realmente ser un país competitivo en los temas del Mercado Agrícola Nacional e Internacional que nos beneficien y mejoren nuestras condiciones de vida.