Sentido adiós a Mara

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MIENTRAS ASESINABAN A OTRA JOVENCITA EN IXTAPALUCA

Miles de mujeres aterrorizadas claman por mayor seguridad

Decenas de familiares y amigos de Mara Cas­tilla, la jovencita que fue asesinada por un conductor de la em­presa Cabify, acudie­ron a la misa de cuer­po presente celebra­da en la parroquia María Madre, de es­ta ciudad y, posterior­mente, trasladaron sus restos al panteón Bosques del Recuer­do, donde en medio de llanto, dolor y tris­teza le dieron cristia­na sepultura.

Mara Castilla fue privada de su libertad en la ciudad de Pue­bla el pasado 8 de septiembre, sus restos aparecieron el 15 de septiembre envueltos en sába­nas de un hotel; el asesi­nó la ahorcó.

Ante la ola de fe­minicidios y ata­ques en contra de mujeres, las pro­testas a nivel na­cional van en au­mento, por lo que madres y familiares de mujeres maltratadas y desaparecidas exigieron al Congreso mexicano que se le­gisle para imponer penas más severas a los que atenten contra la integridad física de las mujeres.

OTRA SACRIFICADA

Mientras se llevaban a cabo in­finidad de protestas por el cri­men de Mara, otra jovenci­ta de 15 años de edad, fue bru­talmente asesinada de dos disparos, mien­tras atendía un ne­gocio de comida en la Unidad Ha­bitacional Las Pal­mas, en el munici­pio mexiquense de Ixtapaluca.

La agresión ocu­rrió al filo de la media­noche de ayer sobre la aveni­da Huaxintonia número 140, de la colonia antes menciona­da, donde dos viciosos mata­ron a la jovencita identificada como Daniela, de 15 años y le­sionaron a un hombre de 52, de nombre Octavio Ávila, al pare­cer familiar de ella, durante un asalto a un puesto de antojitos.

La quinceañera presentaba dos impactos de arma de fue­go en la cara y otro en el crá­neo; su familiar presentaba también un balazo en el rostro pero no falleció y está grave en un hospital.

Los responsables del crimen son dos viciosos de esa misma zona, quienes querían el dinero de las ventas, pero como halla­ron resistencia, respondieron a balazos causando la muerte de la adolescente.

DATO

Miles de féminas se preguntan hasta cuán­do harán algo para terminar con feminicidios.