Estar en sintonía, como Ernesto D’Alessio y Charito

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Ernesto y su esposa han formado una familia ejemplar

Qué importante es es­tar en sintonía con la pareja. Cuando uno va para un lado y el otro, en otra dirección, empieza a abrirse una brecha entre am­bos cónyuges que hace muy difícil encaminarse de vuelta.

Si bien debemos tener me­tas individuales y defender nuestros propios sueños, una vez que se está en un matri­monio, es de vital importan­cia que ambos miembros de la relación tengan conoci­miento de ellos y se sumen a la cristalización de las metas.

Hay que jalar parejo, como bien dicen. Les voy a poner un ejemplo muy básico: cuan­do uno quiere bajar de peso, se pone a dieta. Se hace el do­ble de difícil si una anda a le­chuga y el marido devora ta­cos, tortas y tlacoyos delante de nosotras. Diría que tiene al enemigo en casa. Lo mis­mo si su pareja es la prime­ra que le dice que no existen los sueños güajiros. Que ca­da vez que usted le cuenta al­guna nueva meta, éste le di­ce que es imposible de lograr­la, que desista. ¿Cómo? Si somos un equipo, la pareja de­be ser el principal apoyo y moti­vación. Esto une, hace que la re­lación crezca porque encontra­mos en la pareja un cómplice.

Acabo de ver unas imáge­nes que hablan por sí solas. Er­nesto D’Alessio y su esposa Cha­rito en unas vacaciones increí­bles. Los cuerpos de ambos son un espectáculo. Se ve que comen sano y hacen ejercicio. Aplau­so a los dos. Esto nos dice que es una pareja que está en sintonía. Hablan el mismo idioma, pues.

Seguramente entrenan mo­tivados y cuidan la alimenta­ción en equipo. Esto no es al­go que se construye de la nada. La pareja debe haberse sentado antes a hablar de cualquier te­ma o nueva meta, para dar el pa­so. Seguramente ambos traza­ron el camino de la salud en el matrimonio porque para ver­se así de paparazzi de verano; no hay otra manera para lograrlo que a ba­se de esfuerzo. Ya me los ima­gino pactando cuál es su día de destrampe. Me refiero al día en que se olvidan de la lechu­ga y le entran a los antojitos.

Revalúe su estatus en la rela­ción. ¿Dónde han dejado de po­nerse de acuerdo? ¿Qué me­ta le está costando a usted el doble porque se la está aventan­do sola o solo? ¿Dónde no tie­ne apoyo? ¿No le gustaría que usted y su pareja estuvieran tan conectados que se aplau­dieran y se alegraran por ca­da logro del cónyuge como si fuera propio? Y claro que lo es cuando se trabaja en equipo.

Ocúpese de estar en sinto­nía con su pareja. Y si en una de esas se motiva con las fotos de Ernesto y Charito y de paso se anima a checarse los tri­glicéridos y empieza a hacer ejercicios para quemar calo­rías, pues cuánto mejor. Aun­que yo me refiero a todas las áreas, no solamente a la física.

Trabajemos por nuestros sue­ños y hagámoslo en equipo. Recuerde que el matrimonio es una empresa. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.